Con un costo de $7.50 pesos (tarifa normal), los camiones de la línea “Azul y Blanco” han llevado y traído pasaje desde Playas hasta el Centro (y más allá) desde que tengo uso de razón; claro está, que en aquellos tiempos, el costo de esta ruta era relativamente más bajo.
Recordé mis tiempos de secundaria, cuando a la salida, la parada del camión se abarrotaba de chamacos (incluyéndome a mi) para tomar el transporte a casa, y muchas de las veces, gratis. Cuando la pobreza nos azotaba de manera intempestiva, el raite salía gratis: mientras que el conductor no se daba abasto cobrando el peaje a toda la chamaquera, mis amigos y yo nos infiltrábamos por la puerta trasera del autobús al mismo momento en que bajaban los alumnos que iban a la escuela en la tarde.
Había veces en que nos esperábamos agachados, escondidos detrás de la lámina que tenían aquellos camiones para delimitar las escaleras de descenso, esperando a que el chofer fijara su mirada en otra parte que no fuera el gran espejo retrovisor semicircular frente a él (si se fijan en la foto de abajo, ya existe un espejo de esos justamente arriba del lugar que menciono, je). Ya fuera de cualquier riesgo, corríamos a nuestros “respectivos” asientos fingiendo demencia, como si nada hubiera pasado.
Hasta donde recuerdo, nunca nos llegaron a torcer. =P