Andaba husmeando en los documentos viejos que tengo en mi máquina y me encontré con éste…
Lo que opino de Tijuana.
Desde mi punto de vista, Tijuana es una gran ciudad que ha crecido aceleradamente en estos últimos años. La región tiene un
gran movimiento económico, puesto que en Tijuana se realizan una gran variedad de actividades mercantiles, de entre las cuales se destacan las actividades de comercio y te turismo, así como también las actividades de inversión en los diversos bancos que se encuentran en la región
Independientemente de que Tijuana crezca a un ritmo acelerado, algunas partes de ella permanecen intactas. Se han hecho muchos cambios. Hablando solamente en esta última década, se han generado miles de empleos, se han construido cientos de casas para la clase obrera y pobre, y se han mejorado mucho las calles y carreteras de la ciudad.
Pero… ¿Acaso Tijuana ha mejorado en su forma de pensar hacia sus mismos ciudadanos? ¿A qué me refiero con la forma de pensar de Tijuana hacia sus propios ciudadanos? Es muy sencillo encontrarle significado a esto, si uno en vez de opinar como persona ajena al problema, opinar uniéndose a la problemática por la cual aún pasa Tijuana y que no ha podido borrar de su historial.
Al recorrer sus calles, al ver su gente, al observar la forma de comportamiento de los ciudadanos, podemos decir que “Tijuana” aún sigue en parte en sus pasados sombríos en los cuales abundaba la basura en las calles, los indocumentados en las aceras de la carretera Internacional, los borrachos en las calles de la Zona Centro así como las personas indígenas vendiendo chicles en la línea para cruzar a E. U. A. Que no nos asombre el hecho de que éste pasado aún nos persigue a todos nosotros como ciudadanos, ya que al referirme a “Tijuana” estoy refiriéndome a “La gente que vive en Tijuana que no hace nada por cambiarla”, y si no me estoy haciendo claro, mi punto es que Tijuana sigue arrastrando las cadenas del pasado, de ese pasado del que una vez fuimos prisioneros por la imagen de la ciudad, y del cual somos presos por el idealismo cosmopólita que llevamos al tratar los problemas de Tijuana con el fin de obtener beneficio propio.
Nuevas carreteras, monumentos a “Héroes de la Nación”, nombramiento de calles de personas que jamás hemos escuchado en la vida de México… éstos son algunos de los “escudos” con el que se defiende el espíritu cosmopolita al enfrentar la verdadera situación de Tijuana, escudos vanos y quebradizos, llenos de piedras preciosas que con el tiempo se quebrarán ante la embestida del enemigo, y el enemigo somos nosotros mismos al caer en una mediocridad constante y sólo observar la evolución “material” de Tijuana, y no el avance de pensamiento y de superación.