Quiero hacer una pregunta, pero esta pregunta no va dirigida para tí ni para mí: es una pregunta que lanzo al aire, para ambos… ¿Por qué empujarnos hasta el límite? ¿Dónde nace esa necesidad de crear un abismo entre nosotros, cuando sabemos que por más lejos que estemos, nuestros corazones unísonos se encuentran?
Sinceramente, no entiendo. No comprendo. No la veo.
Te veo a ti: tú, mi fuente de inspiración. Por tí soy poeta; mi alma se convierte en un manantial de sentimientos que buscan una manera de salir a superficie, ya sea por palabras, por actos, por sentires o pensares.
De entre tantas cosas que brotaron de mi corazón esa fría noche de invierno, recuerdo con gran fuerza la siguiente:
“Cuando te digo ‘Te Amo’, no te obsequio palabras con texturas lisas, planas y sin sabor alguno; cuando te regalo un ‘Te Amo’ te entrego el sentimiento, la palabra con todas sus ramificaciones posibles y también las imposibles: te entrego un universo de sentimientos, una puerta a mi corazón.”
Extrañamente, siento la incesante necesidad de expresar lo que reside en lo más profundo de mi alma, y aquí lo tienes: solo un fragmento del archivero de mi pensamiento.










