22
2007
Del Tráfico y la Frustración
Odio la pinnnnnche gente pendeja que maneja a 20 km/h por el carril izquierdo, cuando debería de estar manejando por el derecho… Es impresionante el ver cómo el carril derecho es para rebasar y el izquierdo para el tráfico lento… Sólo en Tijuana.
Un aviso a todos los lectores: Por favor, si manejan lento, háganlo por el carril derecho (cuando digo lento, estoy hablando de 25 km/h o menos). Evitemos conductores frustrados como un servidor.
15
2007
Domingo de Frutas, Verduras, Playa y Frio (p.I)
Este tipo de domingos me gustan mucho. En la mañana fuimos al súper a hacer unas compras, porque el refri estaba vacío y no había que desayunar. En lo que paseaba con el carrito, los colores me llamaron.
Después de las compras domingueras, íbamos camino a casa cuando a ella se le ocurrió: “¡Vamos a Ensenada a desayunar!” Eran pasadas las doce de medio día, había sol (con algo de frío) y me animé. Cambiamos de carro (porque el de ella gasta menos gasolina que el mío, je je je) y a las 12:45 del día íbamos en camino en busca de pescado y camarones a la diabla.
El camino estuvo bastante soleado, con los azules de la playa a todo lo que dan; desafortunadamente no pude tomar fotos porque quien iba al volante era yo, pero aún así disfruté mucho de los 120km/h en carretera con el viento en el rostro.
Al momento de bajarnos del carro en busca de alimento, ¡nos pegó un friáso!, que nos obligó a los dos a correr a un restaurantcito que solíamos frecuentar. Dos tacos de pescado para ella y dos de camarón para mí (para empezar), seguido por un plato de camarones a la diabla con arroz y ensalada (que no me comí porque tenía aderezo, que no me gusta nadita), y pa’l bajón, una coca bien helada (!!!).
Ya que terminamos, no sabíamos si regresarnos ipso facto ó dar un par de vueltas. Una mejor opción salió a flote: “vamos a chacharear”.
Nos paseamos por todas las tienditas de segunda que hay en un boulevard, con un tilichero y arnero por doquier. Los dos teníamos algo en mente qué buscar: ella un botecito de basura para la cocina (de esos que le pisas y se levanta la tapadera) y yo buscaba un gran angular, una funda para mi cámara o un abrigo de marinero (cualquiera que cayera primero).
En un puestecillo casi al final de nuestra travesía encontré el abrigo de marinero que andaba buscando… ¡Estaba perfecto! ¡Y a sólo cien pesos! Pero lo temido sucedió: el abrigo, al parecer, era para un chaparro de espalda ancha y brazos cortos, ya que me quedaba rabón de las mangas y mi las hombreras a medio antebrazo… Sniff. =(
Terminamos con el siguiente inventario: dos botitas miniatura de porcelana y un juego de tazitas chinas para el té (también en miniatura); todo para ella.
La manejada de regreso estuvo agusto y tranquila; algo de Cerati y Chemical Brothers para el camino a casa; el aire acondicionado a nivel bajo para contrarrestar el frio en carretera…
Un domingo lleno de fotos, colores y sabores; muy frío…
Pero muy feliz.

















