Mar
02
2007
02
2007
De las Cargas Innecesarias
“Siento que mi vida se consume lentamente, cada vez que me avientas dardos con tus palabras” – Le dijo mi corazón. Sin respuesta, ella volteó su cabeza al otro lado del precipio. Mi corazón le insistía -”No cesaré de amarte, no creo que llegue a cansarme de buscar tus labios entre las sombras del recuerdo, hasta sacarlos de nuevo a la luz refrescante del amor”.
Mi corazón empezaba a latir de una manera más lenta, y no queriendo ver hacia el abismo del futuro, le susurró vehemente al oído: “No es bueno cargar costales, porque con el tiempo, duele la espalda”.