Uno de tantos domingos, acompañé a mi amigo Marco Tulio en sus labores de reportero. El gobierno de E.U.A. pretende (o no se si pretendía) cerrar el parque que se encuentra entre la línea divisoria de nuestro país con el país anexo y el Océano Pacífico; no es cualquier parque, ya que presenta una singularidad que, no se si sea única en el mundo, pero en este parque se ven los inmigrantes (que están en proceso de obtener la ciudadanía estadounidense) y sus familiares que no pueden ingresar a la unión americana. Es común ver sillas, sombrillas, comida, niños jugando, música y hasta una que otra lágrima también rueda por ahí.
Se ven a través de la malla, y comparten tantas cosas como les permita la luz del día o la voluntad de la “Border Patrol”.





